El Institut Català d’Energia (ICAEN) presentó el balance del sistema eléctrico catalán correspondiente al año 2024, en una jornada que reunió a representantes de los distintos ámbitos del sector energético. El acto no solo sirvió para exponer los principales datos sobre generación y consumo de electricidad, sino también para generar debate y poner sobre la mesa los retos de futuro para avanzar hacia la descarbonización del sistema eléctrico catalán.
Durante la presentación, la directora del ICAEN, Anna Camp, subrayó que las energías renovables cubrieron un 21,6% de la generación eléctrica total, una cifra que supera en 4,2 puntos la del año anterior y que representa el mejor registro del siglo hasta la fecha. Marta Morera, directora general de Energía, destacó la importancia de disponer de datos fiables para guiar la toma de decisiones, lamentando que a menudo no se les da el valor que merecen.
En cuanto a las cifras globales, en 2024 Cataluña generó 40.481,5 GWh de energía eléctrica —el volumen más bajo desde 2001—, siendo la energía nuclear la principal fuente (56,7%), seguida de las renovables. El consumo eléctrico fue ligeramente inferior al de 2023 (un 0,5% menos), con un total de 40.834,0 GWh. El sector industrial lideró la demanda con un 37,8%, seguido del sector servicios con un 33,8%. También se destacó el crecimiento del autoconsumo fotovoltaico, que aumentó con 24.610 nuevas instalaciones, alcanzando un total de 126.752 y una potencia acumulada de 1.381 MW.
El acto incluyó dos mesas redondas. En la primera, dedicada a los agentes generadores, se puso de manifiesto el compromiso del sector eólico para alcanzar los 5.000 MW en 2030, reclamando una mayor agilidad administrativa. El sector fotovoltaico pidió priorizar las instalaciones en suelo y denunció la saturación de la red eléctrica. También se expresaron preocupaciones por parte de los representantes de la cogeneración, la energía nuclear y la minihidráulica, quienes reivindicaron su papel dentro del mix energético y solicitaron estabilidad regulatoria y apoyo institucional.
La segunda mesa contó con representantes del sistema: distribuidoras, comercializadoras, comunidades energéticas y agregadores. Se señalaron desafíos como la adaptación de la red a las nuevas necesidades, la necesidad de mayor inversión, el despliegue de infraestructuras y el fomento de la flexibilidad y la electrificación. También se destacó el papel emergente de las comunidades energéticas como herramientas de proximidad que pueden facilitar la implicación ciudadana y la aceptación de las renovables.
Como conclusiones, los participantes agradecieron la iniciativa del ICAEN y la voluntad del Govern de fomentar el diálogo, y plantearon diversas demandas para acelerar la transición energética: agilizar los trámites, atraer más inversión, mejorar la gestión de la red y desarrollar infraestructuras.