Las centrales nucleares españolas representaron cerca del 20% de la producción eléctrica neta en el Estado durante 2024, con una generación de 52.390,75 GWh netos. Esta es una de las principales cifras que revela el informe de Foro Nuclear, el cual sitúa a la energía nuclear como la segunda fuente de producción en España, con una potencia instalada neta de 7.117 MW.

La entidad defiende que la producción eléctrica nuclear supuso en 2024 el 26,01% de la electricidad sin emisiones de CO₂ generada en España, un hecho que, según afirman, “la convierte en una fuente estratégica en el proceso de descarbonización y la reafirma como una pieza clave ante los retos ambientales y energéticos actuales”. Tal como recoge el informe, las grandes turbinas y generadores de las centrales nucleares aportan potencia rotacional e inercia al sistema, al ser máquinas síncronas de gran peso, ayudando a estabilizar las tensiones y frecuencias de la red.

Con la presentación del informe, Foro Nuclear ha aprovechado para seguir reclamando una reducción de “la elevada carga impositiva” que soportan las centrales nucleares, agravada por el incremento del 30% de la Tasa Enresa aplicada en 2024.

Actuación de las centrales nucleares durante el apagón nacional

Durante la presentación del informe, Foro Nuclear también ha aprovechado para explicar el funcionamiento de las centrales nucleares durante el apagón del pasado 28 de abril. Según fuentes de la entidad, “todos los sistemas de seguridad funcionaron correctamente y se activaron los procedimientos de los Planes de Emergencia Interior”.

En el momento del apagón, los cuatro reactores nucleares (Almaraz II, Ascó I y II y Vandellós II) se encontraban en funcionamiento, y tres unidades estaban paradas: Trillo por recarga de combustible, y Almaraz I y Cofrentes por razones de mercado, ya que no se había requerido su funcionamiento por parte de Red Eléctrica de España debido a restricciones técnicas.

Como consecuencia de la pérdida de suministro eléctrico exterior a raíz del apagón, se produjo la parada automática de los reactores que estaban en funcionamiento y la activación de los sistemas de seguridad necesarios para mantener una parada segura.

De acuerdo con las especificaciones técnicas de funcionamiento y diseño, se pusieron en marcha automáticamente los generadores diésel autónomos, que alimentaron los equipos necesarios para mantener las centrales en condición de parada segura, tal como informó el Consejo de Seguridad Nuclear.