Hemos finalizado el primer año de funcionamiento de los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) y las noticias son muy positivas. Durante este periodo, se ha generado un gran volumen de ahorro y se ha confirmado la efectividad de esta herramienta para fomentar la eficiencia energética en diferentes sectores.

Para 2025, el sistema de CAEs debe seguir creciendo de forma ordenada y continua, y traerá novedades importantes. Destacamos dos cambios que se están gestando y consideramos clave: la incorporación de subastas y modificaciones en la regulación que afectan a la compatibilidad entre CAEs y subvenciones dentro de un mismo proyecto.

Subastas: un mecanismo problemático en el contexto actual
Uno de los cambios anunciados para 2025 es la introducción del mecanismo de subastas. ¿Qué se pretende lograr con esta medida? Ciertamente, no parece necesario dinamizar un sistema que ya funciona.
Tampoco parece que haya un exceso de oferta que lo justifique. Hay que tener en cuenta que el volumen de obligaciones energéticas en 2025 casi duplicará el de 2024, un año en el que, a pesar de los buenos resultados, no se ha conseguido cubrir el 100 % con CAEs. Es razonable asumir la dificultad de liquidar todas las obligaciones de los Sujetos Obligados exclusivamente mediante certificados. En este contexto, entendemos que publicar ahora esta regulación sobre subastas no es prioritario.

Suma de CAEs y subvenciones: una limitación para la inversión
Actualmente, y con alguna excepción, las subvenciones y los CAEs se pueden combinar, lo cual ha sido un incentivo clave para llevar a cabo inversiones en eficiencia energética. Sin embargo, el cambio regulatorio previsto para 2025 puede poner fin a esta compatibilidad, lo que podría afectar negativamente a la viabilidad económica de muchos proyectos.

¿Cuál es el motivo de este cambio? ¿Por qué poner a competir las ayudas entre sí y obligar a escoger entre una u otra? ¿No sería más adecuado desarrollar nuevas subvenciones que lleguen donde no existe ficha CAE, por ejemplo?

Esta modificación es especialmente preocupante en el sector residencial, donde las rehabilitaciones energéticas suelen depender de esta doble ayuda financiera, ya que la cobertura de la inversión solo con CAEs, considerando los ahorros de un solo año, resulta muy limitada. Además, con la nueva directiva europea que obliga a la rehabilitación de edificios, las comunidades de propietarios podrían tener más dificultades para afrontar los costes de estas actuaciones si no se permite combinar subvenciones y CAEs.

Los cambios previstos en el sistema de CAEs para 2025 presentan tanto oportunidades como desafíos. La evolución del mercado de subastas podría generar problemas si no se gestiona adecuadamente, ya que la adquisición de CAEs por parte del Ministerio podría limitar el acceso de los Sujetos Obligados a estos certificados. Además, la eliminación de la posibilidad de sumar CAEs y subvenciones podría reducir el atractivo de las inversiones en eficiencia energética, especialmente en determinados sectores.

Dado que el mercado de obligaciones energéticas crecerá significativamente en 2025, es crucial priorizar la resolución de aspectos más urgentes antes de introducir nuevas regulaciones que podrían complicar el sistema en lugar de fortalecerlo, como por ejemplo la fiscalidad, el desarrollo de modelos económicos que viabilicen actuaciones de pequeño volumen en el sector residencial, o la publicación de definiciones como la de grandes consumidores de energía que permitan desbloquear actuaciones de ahorro acogidas al Anexo V de la Directiva Europea.

Isabel Tejero, directora de Consultoría Energética y CAEs de EFFIC, y Albert Floresví, director de Energía de Greenflex.