Tal como recoge el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC)la flexibilidad de la demanda es una herramienta clave para el sistema eléctrico, imprescindible para integrar energías renovables, garantizar la seguridad del suministro y optimizar el uso de la red. Aunque la regulación todavía no está del todo preparada para acoger una participación activa de la demanda en diferentes servicios de la red (regulación primaria, secundaria, control de tensión, etc.), como ocurre en otros países europeos, en España existe un mecanismo orientado a la flexibilidad de la demanda que está teniendo bastante éxito.

Se trata del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), un mecanismo regulado por el Real Decreto-ley 17/2022 e introducido en el procedimiento P.O. 7.5 por Red Eléctrica de España. Esta herramienta ha permitido desde 2023 convertir la demanda en un recurso activo para equilibrar el sistema eléctrico en momentos críticos, siendo un mecanismo de último recurso para el sistema.

Un aspecto interesante de este mecanismo es que contempla un pago por disponibilidad y otro por activaciones. En la última subasta del SRAD, correspondiente al año 2025, se adjudicaron 1.148 MW (algo más del 50% de lo requerido por el sistema, lo que indica que aún existe un amplio margen para nuevos actores), por un valor de 246 k€/MW. También existe un pago por activaciones cuando estas ocurren, aunque no son frecuentes, ya que desde 2023 solo se han producido cuatro activaciones. Así, en los últimos años, algunos consumidores han podido percibir hasta 246 k€/MW sin apenas modificar su consumo.

Tradicionalmente, este servicio estaba reservado a grandes consumidores con capacidad de reducción de demanda de al menos 1 MW. Sin embargo, gracias a las últimas reformas impulsadas por la CNMC, se ha abierto la puerta a pequeños consumidores mediante la participación agregada. Los cambios propuestos están en consulta pública hasta el 11 de septiembre de 2025, aunque no se prevén grandes modificaciones.

Los principales cambios respecto a subastas anteriores son:

  • Se permite agrupar instalaciones con potencia igual o inferior a 1 MW, siempre que conjuntamente alcancen el mínimo de 1 MW para participar.

  • Las subastas pasarán a ser semestrales (en lugar de anuales), con un plazo de preparación y adaptación más flexible para los participantes.

  • El tiempo de activación se reduce de 15 a 12,5 minutos y la duración máxima de la activación se reduce a 2 horas.

Este cambio normativo hace posible que pequeñas y medianas empresas, e incluso consumidores residenciales, puedan unirse y actuar como una única entidad frente al sistema eléctrico. Se trata de una oportunidad real para generar ingresos y participar activamente en la transición energética. Para hacerlo, los consumidores deben dirigirse a su comercializadora, ya que son las únicas entidades que actualmente pueden ofrecer este servicio en la red.

En resumen, el SRAD representa una herramienta clave para la resiliencia y la estabilidad del sistema eléctrico. Si bien en el pasado estaba reservado a grandes consumidores, la agregación permite que pequeños actores también puedan contribuir y obtener beneficios. Es una oportunidad para democratizar la flexibilidad y abrir la puerta a un ecosistema energético más resistente y colaborativo, reduciendo los costes energéticos para los consumidores.

Mattia Barbero, PhD

Product Owner & Co-founder de Bamboo Energy